domingo, 11 de julio de 2010

En contra la madre negra


Una ciudad donde no predomina el respeto por los demás. Rumbos donde el único objetivo es llegar al lugar deseado, sin fijarse dónde está la persona más cercana, y es porque no interesa. Sitio individualista y egoísta, el egocentrismo domina la sociedad, los pensamientos dominan las preocupaciones, y en ellas la amargura, celos, miedo. Se detecta otra problemática, que es la generadora de estos dañinos sentimientos, que cuando están presentes queman el alma, proyecta lo negativo y mata a los demás, mata cualquier intento de amor del cercano. Esta madre negra es el poco amor propio, que lo único que desea es hundir al resto, opacarlo, cagárselo. Suena contradictorio el egocentrismo con la madre negra, pero no lo es.

El poco amor propio es símbolo de debilidad, y el que es débil está cagado, termina como una estampilla en el suelo y sucia, pero luego puesta sobre una mesa, sin embargo aún sigue mal herida. Es que el resto lo pasa a llevar con burlas, pelambres, la no aceptación de un grupo y que la ignoren. Esa persona queda en el suelo, queriéndose menos de lo que se quería, y es cuando la madre negra se siente poderosa, superior al resto, pero el grupo intenta levantar a esta estampilla, porque, ¿Cómo son tan malos de herir a una persona? Esa es la explicación de porqué no es contradictorio el egocentrismo con el poco amor propio: se trata de hundir al resto para la victoria, y así quererse un poco más.

Hacia el trabajo, universidad o colegio, y luego a casa. Son dos viajes hacia destinos fijos, que a pesar de ser una ciudad grande, se pasan rápido. Gente que camina aceleradamente, gente que no se conoce y tal vez nunca lo hará, sin embargo los une un mismo trayecto. No se miran, escuchan, ni se dan cuenta quien está al lado. A veces, una persona intenta romper con esta helada sociedad, saliéndose de la rutina. Una sonrisa, un saludo o una mirada de una persona rosa, y el repudio de los demás. No se acepta el más mínimo gesto de cortesía o intento de hacer el día más grato para los demás.

Las personas rosa son los que han comprendido que estar enojados todo el tiempo por errores o cosas malas, no vale la pena. Sino, que hay que buscar con optimismo una solución a esos problemas, y si no la hay, aceptarlo. Personas que han entendido que, no por ser rosas van a ser bellos, sino que tienen que proyectar la belleza. Alguien que no piense que es lindo, nunca lo va a ser. Personas que cuando cometen errores, no necesariamente le piden perdón a un dios, sino que piden perdón a los demás, y, lo más importante, a sí mismo. Combatiendo la madre negra, se elimina también a todas las problemáticas sociales que nos aquejan: la envidia, el tratar de hundir al resto y el egocentrismo. Es decir, las personas rosas son amantes de la vida, y por ello la disfrutan como si fuera el último día.

Algunas veces se encuentran en un mismo sitio dos de ellos, dos personas rosa, y sienten una mutua energía, acompañada de una sonrisa o mirada amistosa, que hace pensar en cómo hablarle, pero la madre negra ha hecho muchas heridas, incluso a las personas rosa, y ellas no se creen capaces ni seguras de sí mismas para entablar una conversación. Porque, aunque muy rosas sean, no son blancas, no son perfectas.

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