Intentando hacer un blog, me enteré que hace un par de años quise hacer lo mismo y publiqué sólo una entrada (¿Así se dice? Tengo que aprender un poco el lenguaje blog), y resultó ser la titulada “En contra la madre negra”. La verdad es que le encontré bastante sentido a lo que escribí por el momento en que estaba: recién había llegado a Santiago y no estaba acostumbrada a este ritmo de vida (para los que no saben, en Temuco todo es mucho más lento y la gente es más cálida). Al leer mi reflexión me dio mucha vergüenza, pero mi amiga Layla Chaab me comentó que es normal…pero espero que no ocurra con mis próximos post, porque de ser así creo que no seguiré escribiendo. Por este mismo motivo, no suelo editar lo que escribo, porque me puedo arrepentir.
En el transcurso de estos años he escrito bastantes reflexiones como “En contra la madre negra” y otros estilos, pero como no fueron escritas para un blog, contiene información privada que me niego a compartir, así que ahora voy a intentar censurar un poco lo que digo (aunque es muy difícil para mí), no en el sentido de las ideas, si no que reflexiones a partir de cosas que me han contado o que me han pasado a mí. Se que el título de este minuto de mi blog es “Libertad en un par de líneas”, pero tampoco se trata de divulgar situaciones que me cuentan.
También quiero aclarar que me hice este blog como una forma de expresar lo que voy sintiendo, ya que a veces mareo a mis amigos comentando lo que me perturba y me preocupa. Sí, esto lo voy a tomar como un monólogo para no sentirme sola en esta cuidad fría y poco acogedora (exceptuando a mis amados amigos que sin ellos no estaría lejos de mi familia).
Muchos saludos a los que leen. Si quieren comentar, háganlo con toda libertad. Sean felices y encuéntrenle un sentido a la vida (yo estoy en eso).