domingo, 11 de julio de 2010

Mi bienvenida al mundo bloguístico

Intentando hacer un blog, me enteré que hace un par de años quise hacer lo mismo y publiqué sólo una entrada (¿Así se dice? Tengo que aprender un poco el lenguaje blog), y resultó ser la titulada “En contra la madre negra”. La verdad es que le encontré bastante sentido a lo que escribí por el momento en que estaba: recién había llegado a Santiago y no estaba acostumbrada a este ritmo de vida (para los que no saben, en Temuco todo es mucho más lento y la gente es más cálida). Al leer mi reflexión me dio mucha vergüenza, pero mi amiga Layla Chaab me comentó que es normal…pero espero que no ocurra con mis próximos post, porque de ser así creo que no seguiré escribiendo. Por este mismo motivo, no suelo editar lo que escribo, porque me puedo arrepentir.

En el transcurso de estos años he escrito bastantes reflexiones como “En contra la madre negra” y otros estilos, pero como no fueron escritas para un blog, contiene información privada que me niego a compartir, así que ahora voy a intentar censurar un poco lo que digo (aunque es muy difícil para mí), no en el sentido de las ideas, si no que reflexiones a partir de cosas que me han contado o que me han pasado a mí. Se que el título de este minuto de mi blog es “Libertad en un par de líneas”, pero tampoco se trata de divulgar situaciones que me cuentan.

También quiero aclarar que me hice este blog como una forma de expresar lo que voy sintiendo, ya que a veces mareo a mis amigos comentando lo que me perturba y me preocupa. Sí, esto lo voy a tomar como un monólogo para no sentirme sola en esta cuidad fría y poco acogedora (exceptuando a mis amados amigos que sin ellos no estaría lejos de mi familia).

Muchos saludos a los que leen. Si quieren comentar, háganlo con toda libertad. Sean felices y encuéntrenle un sentido a la vida (yo estoy en eso).

En contra la madre negra


Una ciudad donde no predomina el respeto por los demás. Rumbos donde el único objetivo es llegar al lugar deseado, sin fijarse dónde está la persona más cercana, y es porque no interesa. Sitio individualista y egoísta, el egocentrismo domina la sociedad, los pensamientos dominan las preocupaciones, y en ellas la amargura, celos, miedo. Se detecta otra problemática, que es la generadora de estos dañinos sentimientos, que cuando están presentes queman el alma, proyecta lo negativo y mata a los demás, mata cualquier intento de amor del cercano. Esta madre negra es el poco amor propio, que lo único que desea es hundir al resto, opacarlo, cagárselo. Suena contradictorio el egocentrismo con la madre negra, pero no lo es.

El poco amor propio es símbolo de debilidad, y el que es débil está cagado, termina como una estampilla en el suelo y sucia, pero luego puesta sobre una mesa, sin embargo aún sigue mal herida. Es que el resto lo pasa a llevar con burlas, pelambres, la no aceptación de un grupo y que la ignoren. Esa persona queda en el suelo, queriéndose menos de lo que se quería, y es cuando la madre negra se siente poderosa, superior al resto, pero el grupo intenta levantar a esta estampilla, porque, ¿Cómo son tan malos de herir a una persona? Esa es la explicación de porqué no es contradictorio el egocentrismo con el poco amor propio: se trata de hundir al resto para la victoria, y así quererse un poco más.

Hacia el trabajo, universidad o colegio, y luego a casa. Son dos viajes hacia destinos fijos, que a pesar de ser una ciudad grande, se pasan rápido. Gente que camina aceleradamente, gente que no se conoce y tal vez nunca lo hará, sin embargo los une un mismo trayecto. No se miran, escuchan, ni se dan cuenta quien está al lado. A veces, una persona intenta romper con esta helada sociedad, saliéndose de la rutina. Una sonrisa, un saludo o una mirada de una persona rosa, y el repudio de los demás. No se acepta el más mínimo gesto de cortesía o intento de hacer el día más grato para los demás.

Las personas rosa son los que han comprendido que estar enojados todo el tiempo por errores o cosas malas, no vale la pena. Sino, que hay que buscar con optimismo una solución a esos problemas, y si no la hay, aceptarlo. Personas que han entendido que, no por ser rosas van a ser bellos, sino que tienen que proyectar la belleza. Alguien que no piense que es lindo, nunca lo va a ser. Personas que cuando cometen errores, no necesariamente le piden perdón a un dios, sino que piden perdón a los demás, y, lo más importante, a sí mismo. Combatiendo la madre negra, se elimina también a todas las problemáticas sociales que nos aquejan: la envidia, el tratar de hundir al resto y el egocentrismo. Es decir, las personas rosas son amantes de la vida, y por ello la disfrutan como si fuera el último día.

Algunas veces se encuentran en un mismo sitio dos de ellos, dos personas rosa, y sienten una mutua energía, acompañada de una sonrisa o mirada amistosa, que hace pensar en cómo hablarle, pero la madre negra ha hecho muchas heridas, incluso a las personas rosa, y ellas no se creen capaces ni seguras de sí mismas para entablar una conversación. Porque, aunque muy rosas sean, no son blancas, no son perfectas.